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La jicama que quiso vivir

Hace un año, más o menos, que la línea de mi vida tuvo una intersección con la de una jicama. No es una broma, me la encontré como se encuentra uno a los tomates o las papas, en el supermercado. Estaba como cualquier otra jicama haciendo peripecias acrobáticas en un montículo perfectamente diseñado por un joven creativo y trabajador que piensa como escenógrafo de porristas de high school. Las amas de casa como yo, que poco admiramos el arte del acomodo vegetal y que solemos traer la lista de pendientes en la cabeza, nos dejamos llevar por el inconsciente consumidor del que tanto se ha escrito sin percatarnos que somos sujetos de estudio. En este laboratorio de la conducta humana del proceso de elección de compra tuvimos nuestro primer contacto visual. La vi y la tomé entre mis manos poniéndola en el carrito de compras. Ella se dejó guiar por mí y me estuvo acompañando en mis otras elecciones de productos. Llegó a casa conmigo y la coloqué en un plato grande de cristal junto a otras e...

Del espacio

... .. . Silencio

De la palabra, mujer

Muerte con ella compartes Dos letras iniciales Antagonistas naturales Ella vida y tú nada vales En tí el fin, ella principio Germina la vida y da cobijo Acuna sueños, procura esperanza Sus ojos amor en espejo Nutre el alma, calma las ansias Dos volcanes que amamantan Su llanto y susurros viajan tan alto Alcanzan cielo y universo Dios le presta oídos, manos, ojos... Mujer, sólo escucha su palabra.

Epitafios

Imagen
I En esta morada yace, de la palabra, una enamorada II No fue dulce sueño, ni amargo el día, consumió su vida con alegría III Ni quiero fue su palabra ni odio su escudo una sonrisa, una mejilla con eso bastaba IV Luz interior Oscuridad acabada Ella, para su hogar, una lámpara V La pluma no escribe El papel no tiembla Los libros abiertos abiertos se vuelan mundos alternos se ponen de fiesta omnipresente, ella en la biblioteca VI Cadena binaria esa numeraria de pulsos discretos bits y bytes honorarios se arrastran, coagulan DNA del mundo recoge en tu seno a esta bibliotecaria VII Pulsa las teclas despacio... .. . desgaste de huesos lucha perdida contra el tiempo gravedad en contra el alma volátil ella no pesa sin materia acaba ella... la muerta. VIII Sin lágrimas Lágrimas no Sino más más Sí que no. Ella sigue aquí donde más sino en el corazón. IX Mujer que gime cuando el bebé se asoma así la Tierra cruje cuando te aprisio...

Almas humanas

Fin. Así termina la historia que ha contado Anita. Cierra los ojos, la niña se duerme. Ana apaga la luz pero en esa simiente de mujer se yergue furtiva una raíz regada de historias comprimidas del mundo. A la sombra de Alicia, Aurora, Blanca Nieves, Hansel y Gretel, la pequeña se nutre y recrea un futuro de príncipes a la vuelta de la esquina, de lobos en camuflaje, vampiros apasionados que prometen vida eterna, espera y bondad que aguarda, obediencia recompensada, impronta necesidad de ser amada y de servir de estatua inmaculada por la beldad y juventud en ella aprisionada. Los años han de servirle de experiencia hasta discernir a los 40 ó 50 cual equívoca tarea y comprender que los infantiles cuentos, a la luz madura se convierten en reflejos fieles de humanas almas.

Zombi

Es tarde y el tiempo me dicta. Cada palabra se forma fuera de mi cabeza. Presiento que algo interno obliga al movimiento de dedos sobre el teclado. Soy un simple medio, un instrumento, un mero formalismo. Zombi escritor, autómata, procesador de textos diligente. Un observador externo que vierte pensamientos surgidos de un yo irreconocible por mi yo interno que sólo acompaña sin prejuicio alguno a ese cuatrero usurpador de neuronas. Junto a mí está siempre y hoy ha ganado el control como en una partida de naipes o un juego de dados. Sol o sello. La moneda en el aire. Perdí y heme aquí a su lado. Silencioso, me convierto en cómplice. Pretendo no ser partícipe. Aquí no hay ideas mías, reconozco y, sin embargo, me parece que algunos reflejan mis pensamientos más recónditos. Él me conoce y sabe de las flaquezas contra las que lucho. Mis temores y aflicciones. Atento acompañante, solícito entrenador de conciencias. Soy sólo un medio, un mero formalismo para explicarme que no soy sólo uno sin...

Inundación

La gota se ajusta a la física y en caída libre se extiende sobre el cristal del parabrisas. Junto a ella otras más se animan a explorar y se sueltan díscolas, sonrientes, adrenalina arriba. El instante fugaz de ser minúscula y la voluntad congruente de dejar de ser una para ser muchas. Tan juntas que crean charcos, tan juntos que se deslizan y llenan huecos, espacios y comienzan hundiendo llantas, guarniciones, banquetas, pies, árboles, desbordan ríos y canales, alcanzan casas. Ejército de gotas que siguen instrucciones químicas para conjuntar sus moléculas y formar huestes que arrastran autos, refrigeradores, animales y personas. Van lavando el terreno, ajustando formas a los árboles, labrando las riberas del río y tomando prestadas las tierras aledañas. Sin permiso se cuelan por los techos, se apretujan tanto que pasado un tiempo ablandan materiales duros. Su insistencia y persistencia tienen una férrea fe que se demuestra desplazando la tierra de las montañas de un lugar a otro. No ...